Según los Testigos de Jehová, “Jesús no es Dios”, y por ende no debería ser adorado por los cristianos. La revista publicada dos veces al mes por los Testigos de Jehová, The Watchtower (El Atalaya), declaró enfáticamente en su edición del primero de noviembre de 1964: “...no es escritural para los adoradores del Dios vivo y verdadero rendir adoración al Hijo de Dios, Jesucristo” (p. 671). Más recientemente, la edición del 15 de octubre de El Atalaya finalizó un artículo acerca de Jesús concluyendo que no era Dios verdadero al declarar: “Jehová, y ningún otro, es ‘el Dios verdadero y la vida eterna’. Solamente Él es digno de recibir adoración exclusiva de aquellos a quienes ha creado—Apocalipsis 4:11” (p. 31). Ya que solamente Dios es digno de adoración, y ya que los Testigos de Jehová creen que Jesús es solamente un ángel y no Dios verdadero (vea “The Truth About Angels”, 2001), Él (supuestamente) no debería ser adorado.
SOLAMENTE DIOS ES DIGNO DE ADORACIÓN
No existe discrepancia acerca del hecho que solamente Dios es digno de adoración. Jehová reveló Su voluntad a Moisés en el Monte Sinaí, diciendo, “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás” (Éxodo 20:3-5). Acerca de los gentiles que fueron enviados a vivir en Samaria después que los asirios conquistaron el Reino del Norte de Israel, la Biblia dice:
Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; con los cuales Jehová había hecho pacto, y les mandó diciendo: No temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les haréis sacrificios. Mas a Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a éste temeréis, y a éste adoraréis, y a éste haréis sacrificio. (2 Reyes 17:34-36, énfasis añadido).
La Biblia revela una y otra vez que solamente Dios debe ser adorado. Lucas registra que el Rey Herodes fue comido de gusanos porque, en vez de glorificar al Dios Todopoderoso, permitió que la gente le glorificara como a un dios (Hechos 12:21-23). El espíritu arrogante de Herodes es contrario a la reacción de Pablo y Bernabé cuando los ciudadanos de Listra intentaron adorarlos (Hechos 14:8-18). Después que Pablo hubo sanado a un hombre que había sido cojo de nacimiento, la gente de Listra clamó: “Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros”. Ellos incluso llamaron a Pablo y Bernabé con los nombres de sus dioses (Júpiter y Mercurio) y buscaron adorarles con sacrificios. Si estos dos predicadores hubieran tenido el mismo espíritu arrogante de Herodes, ellos hubieran aceptado la adoración y hubieran sentido como si merecían tal honor. En cambio, estos hombres cristianos “rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros” (Hechos 14:14,15). Pablo reconoció que era ilegítimo que los humanos adoraran a otros humanos, y por ende buscó dirigir la atención de la gente hacia Dios y no hacia ellos.
La Biblia también revela que el hombre se debe refrenar de adorar a los ángeles. Cuando el apóstol Juan cayó postrado para adorar delante de los pies del ángel que había venido a revelarle el mensaje de Apocalipsis, el ángel respondió, diciendo, “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Apocalipsis 22:9, énfasis añadido; cf. Apocalipsis 19:10). Los ángeles, los ídolos y los seres humanos son indignos de adoración reverente la cual se debe solamente a Dios. Como Jesús recordó a Satanás: “Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10, énfasis añadido).
JESÚS ACEPTÓ ADORACIÓN
El problema en el cual los Testigos de Jehová se encuentran es que, a diferencia que los hombres y ángeles buenos que siempre han rechazado la adoración de la humanidad, Jesús aceptó adoración. Si la adoración debe ser reservada solamente para Dios y Jesús, Quien no “conoció pecado” (2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:22), aceptó adoración, entonces la conclusión lógica es que Jesús creyó que Él era Dios. La Biblia menciona numerosas veces que Jesús aceptó la adoración de la humanidad. Mateo 14:33 indica que aquellos que vieron a Jesús caminar sobre el agua, le “adoraron”. Juan 9:38 revela que el hombre ciego que Jesús había sanado, luego confesó su creencia en Jesús como el Hijo de Dios y “le adoró”. Después que María Magdalena y otras mujeres visitaran la tumba vacía de Jesús, y después que el Cristo resucitado se les apareciera, “ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron” (Mateo 28:9). Cuando Tomás vio al Cristo resucitado, exclamó, “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28). Después, cuando el Señor apareció a los apóstoles en Galilea, ellos “le adoraron” en un monte (Mateo 28:17). Unos pocos días después de eso, Sus discípulos “le adoraron” en Betania (Lucas 24:52). Una y otra vez Jesús aceptó la clase de alabanza de los hombres que solamente Dios merece. Él nunca buscó corregir a Sus seguidores y rechazar la adoración como lo hizo el ángel en Apocalipsis o el apóstol Pablo en Hechos 14. Tampoco Dios hirió a Jesús con gusanos mortales por no rechazar la alabanza que recibió de los hombres como lo hizo con Herodes, quien, cuando fue aclamado como un dios, “no dio la gloria a Dios” (Hechos 12:23).
Tristemente, los Testigos de Jehová han intentado burlar las referencias obvias de Jesús aceptando adoración al cambiar la palabra “adorar” en su Traducción del Nuevo Mundo por “rendir homenaje” cada vez que la palabra griega proskuneo (la palabra más destacada para adoración en el Nuevo Testamento) es usada en referencia a Jesús. Más de treinta veces, en la Traducción del Nuevo Mundo (publicada primero por la Sociedad de la Biblia y el Folleto Atalaya de los Testigos de Jehová en 1950), proskuneo es correctamente traducido como “adorar” cuando Dios el Padre es el receptor de tal gloria y alabanza. Esta palabra griega se encuentra catorce veces en el Nuevo Testamento en referencia a Jesús, sin embargo ni una vez la Traducción del Nuevo Mundo la considera “adoración”, en cambio, cada vez es traducida como “homenaje”. Supuestamente, María Magdalena, los apóstoles, el hombre ciego a quien Jesús sano, etc., nunca adoraron a Jesús; en cambio, ellos solamente le “rindieron homenaje”.
En el español del siglo veintiuno, mucha gente generalmente hace distinción entre los verbos “adorar” y “homenajear”. La mayoría de individuos, especialmente monoteístas, usan la palabra “adorar” en un sentido positivo cuando hablan acerca de Dios, mientras que “homenajear” es usado más a menudo en referencia al respeto general dado a la gente tenida en mucha consideración. “Homenaje” es definido en The American Heritage Dictionary of the English Language (El Diccionario del Patrimonio Americano del Lenguaje Inglés) como “1. Un gesto o movimiento del cuerpo, tal como una cortesía que expresa deferencia u homenaje. 2. Una actitud de deferencia u homenaje”, mientras que el verbo “adorar” es definido como “1. Dar honra y amor como a Dios. 2. Considerar con estima o devoción ardiente o de culto” (2000, énfasis añadido). La Sociedad de la Biblia y el Folleto Atalaya hace énfasis en la distinción a menudo hecha entre estas dos palabras en el español moderno: Dios debe ser “adorado”, mientras que Jesús (así se nos dice) debe recibir solamente “homenaje” (i.e., respeto y sumisión que uno da a los dignatarios y superiores importantes).
La palabra griega proskuneo, la cual aparece en el Nuevo Testamento un total de 60 veces, significa literalmente “besar la mano de (hacia) uno, en señal de reverencia” (“Proskuneo”, 1999). Según los eruditos del griego Arndt, Gingrich y Danker, esta palabra fue usada en tiempos antiguos “para designar la costumbre de postrarse ante una persona y besar sus pies, el dobladillo de su vestimenta, el piso, etc.; los persas hacían esto en la presencia de su rey deificado y los griegos delante una divinidad o algo santo” (1979, p. 723). La verdad es que la palabra “homenajear” pudiera ser usada en ocasiones para traducir proskuneo. El problema es que los Testigos de Jehová hacen una distinción entre “homenajear” y “adorar” cuando se trata de la señal de reverencia que se dio a Jesús. Ellos traducen arbitrariamente proskuneo como “rendir homenaje” cada vez que Jesús es el objeto, aunque nunca cuando Dios el Padre es el receptor de tal honor y alabanza.
Considere las circunstancias concernientes a algunas de las ocasiones cuando Jesús es mencionado como objeto de la devoción del hombre.
- En Juan capítulo nueve, Jesús sanó milagrosamente a un hombre que era “ciego de nacimiento” (vs. 1). Cuando el hombre que había sido sanado se presentó ante varios judíos en la sinagoga y llamó a Jesús profeta (vs. 17), se le instruyó a dar “gloria a Dios”, no a Jesús, ya que, supuestamente, Jesús “es pecador” (vs. 24). Después que el hombre nacido ciego fue expulsado de la sinagoga, Jesús le informó acerca de Su verdadera identidad—que Él no era solo un profeta, sino también “el Hijo de Dios”. En ese momento, el hombre exclamó, “Creo, Señor; y le adoró” (vs. 38). Aunque la palabra proskuneo fue usada en tiempos antiguos para ofrecer respeto o rendir un homenaje a la gente, tal traducción no es justificada en este pasaje. En el evangelio de Juan, esta palabra es encontrada once veces. En cada caso, la Traducción del Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová la traduce “adorar”, excepto en Juan 9:38 donde es traducida “rendir homenaje”.
- Después del día en que Jesús alimentó milagrosamente a 5,000 hombres (no incluyendo mujeres y niños) con solo cinco panes y dos peces, Mateo registra cómo Jesús literalmente caminó sobre las aguas en medio del Mar de Galilea durante una tormenta violenta, salvó a Pedro de morir ahogado y luego caminó hacia el bote donde se encontró con aquellos quienes “le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios” (Mateo 14:33). Los adoradores de Jesús no simplemente le dieron el mismo respeto (u “homenaje”) que alguien da a un gobernador, maestro o amo. Al contrario, ellos reconocieron que Jesús había vencido las leyes de la naturaleza y que Sus acciones justificaban alabanza y adoración—no como un hombre, sino como el “Hijo de Dios”. Si Jesús no merecía tal adoración, ¿por qué la aceptó? Si Jesús no debía ser adorado, ¿por qué el ángel del Señor no lo hirió con los mismos gusanos mortales con los cuales hirió a Herodes (Hechos 12:23)?
- Después de derrotar a la muerte y levantarse de la tumba, una señal que le declaraba como “Hijo de Dios con poder” (Romanos 1:4), Jesús aceptó adoración (proskuneo) de María Magdalena y las otras mujeres que fueron a visitar Su tumba (Mateo 28:8,9), como también de todos los apóstoles (Mateo 28:17). Jesús no fue el único que alguna vez se levantara de los muertos, pero fue el único individuo resucitado al cual la Biblia menciona como recibiendo alabanza y adoración de parte del hombre. El hijo de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:22), el hijo de la sunamita (2 Reyes 4:32-35), la hija de Jairo (Marcos 5:21-24, 35-43), el hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-16), Lázaro (Juan 11:1-45), Dorcas (Hechos 9:36-43) y Eutico (Hechos 20:7-12) fueron levantados de la muerte, pero ninguno recibió adoración. La Biblia nunca revela alguna persona resucitada aparte de Jesús que haya recibido o aceptado adoración. Los seguidores de Jesús reconocieron que Su resurrección era diferente. Esta fue una prueba de Su deidad.
- Los discípulos adoraron a Jesús otra vez al momento de Su ascensión. Después de registrar que Jesús fue “llevado arriba al cielo”, Lucas escribió: “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios” (Lucas 24:52,53). Note que la palabra “adorado” (proskuneo) es usada en este pasaje junto con las palabras “alabando” y “bendiciendo”—palabras que conllevan connotación religiosa en conexión con Dios. Además, los discípulos ofrecieron adoración a un Salvador “ausente”. Los discípulos no se postraron ante un gobernante terrenal; ellos adoraron a su Señor que había derrotado la muerte 40 días antes y había ascendido al cielo delante de sus ojos.
Jesús no recibió proskuneo en estas ocasiones porque Él era un gran maestro o porque era visto en estos momentos simplemente como un rey terrenal. En cambio, todos estos casos de adoración estuvieron rodeados de eventos milagrosos que fueron realizados para probar que Él fue enviado del Cielo y que “en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Existe toda razón para creer que en tales ocasiones como estas, los discípulos de Jesús pretendieron pagar honor divino y religioso ante Él, no solamente respeto civil o consideración brindada a menudo a los gobernantes.
INCONSTANCIA ACERCA DE LA ADORACIÓN A JESÚS
El apóstol Pablo escribió a la iglesia en Filipos: “Por lo cual Dios también le exaltó [a Jesús] hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11, énfasis añadido). La referencia al acto de doblar las rodillas es un clara alusión a la adoración (cf. Isaías 45:23). Tal adoración, Pablo escribió, no solamente vendría de aquellos en la Tierra, sino también de “los que están en los cielos” (Filipenses 2:10). Este enunciado armoniza muy bien con Hebreos 1:6. En una sección en la cual el escritor de este libro exaltó a Jesús sobre las huestes celestiales, afirmó que incluso los ángeles adoraron a Cristo. Él escribió: “Adórenle (proskuneo) todos los ángeles de Dios”. La VRV, NVI, LBLA, RVA y muchas otras traducciones traducen proskuneo en este versículo como “adorar”. ¿Cómo traduce este versículo la Traducción del Nuevo Mundo (TNM) de los Testigos de Jehová? Desafortunadamente, como en todas las otras ocasiones donde Jesús es mencionado como el objeto de proskuneo, la TNM traduce la palabra como “rendir homenaje”, no “adorar”. Hebreos 1:6 expresa en esta versión: “Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje”.
No obstante, interesantemente la TNM no siempre ha traducido proskuneo en Hebreos 1:6 como “rendir homenaje”. Cuando la Sociedad de la Biblia y el Folleto Atalaya imprimió primero la TNM en 1950, el versículo realmente traducía proskuneo como “adoración” en vez de “rendir homenaje”. Incluso la edición revisada en inglés de 1961 de la TNM tradujo proskuneo como “adorar”. Pero, para 1971, los Testigos de Jehová ya habían cambiado Hebreos 1:6 para que expresara: “Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje”.
El hecho es que la Sociedad de la Biblia y el Folleto Atalaya ha sido terriblemente inconsistente en sus enseñanzas sobre si Jesús debería ser adorado o no. En las pocas décadas pasadas la revista El Atalaya de los Testigos de Jehová ha afirmado “...no es escritural que los adoradores del Dios vivo y verdadero rindan adoración al Hijo de Dios, Jesucristo” (1964, p. 671; vea también 2004, pp. 30-31). Pero, “al comienzo no fue así”. Note lo que los Testigos de Jehová solían enseñar en El Atalaya concerniente a que si Jesús debería ser adorado o no:
- “...adorar a Cristo en cualquier forma no puede ser incorrecto” (1880, p. 83).
- “...aunque en ningún sitio somos instruidos a hacer peticiones ante él, evidentemente esto no puede ser inadecuado; por que tal curso no es prohibido en ningún sitio y sus discípulos le adoraron” (1892, p. 1410).
- “Sí, nosotros creemos que nuestro Señor Jesús mientras que estuvo en la tierra realmente fue adorado, y con toda razón” (1898, p. 2331).
- “...cualquiera que le adora, también debe adorar e inclinarse ante el Primogénito de Jehová en esa organización principal, es decir, a Jesucristo...” (1945, p. 313).
Por más de cincuenta años, los testigos enseñaron que era aceptable adorar a Jesús. Sin embargo, ahora ellos afirman que esto no es escritural. Tal inconsistencia concerniente a la naturaleza de Cristo (¡la cual no es cosa sin importancia!) revela al buscador honesto de la verdad que la Sociedad de la Biblia y el Folleto Atalaya es defensora de la falsa doctrina.
Tristemente, los Testigos de Jehová no solamente rechazan la adoración de Jesús a causa de su creencia que Él no es Dios, ellos también deben negarle tal devoción religiosa ya que enseñan que Él realmente es un ángel. La edición del 15 de febrero de 1979 de El Atalaya indica que los Testigos de Jehová creen que el Hijo de Dios es “Jesucristo, a quien entendemos de las escrituras que es el Arcángel Miguel” (p. 29). Quince años después esta publicación de los Testigos de Jehová declaró su creencia más fuertemente, diciendo, “Miguel, el gran príncipe, no es nadie más que Jesucristo mismo” (1984, p. 29). Ya que, según Apocalipsis 19:10 y 22:8,9, los ángeles no aceptan adoración, sino en cambio aconsejan adorar a Dios y a ningún otro, los Testigos de Jehová deben rechazar rendir alabanza y devoción religiosa a Jesús. Pero note (otra vez) cuán inconsistentes han sido los Testigos de Jehová. Charles Taze Russell, fundador de la Sociedad de la Biblia y el Folleto Atalaya (llamada originalmente la Sociedad del Folleto del Atalaya de Sion), declaró en la revista El Atalaya cerca al final de su año inaugural: “Por ende se dice, ‘que todos los ángeles de Dios le adoren’: (eso debe incluir a Miguel, el ángel principal, por tanto Miguel no es el Hijo de Dios)...” (1879, p. 4, énfasis añadido). El fundador de los Testigos de Jehová enseñó que Jesús no es el arcángel Miguel y que Jesús debe ser adorado. En el siglo veintiuno, los Testigos de Jehová enseñan que Jesús es el arcángel Miguel y que Jesús no debe ser adorado. Claramente los enunciados contradictorios como estos encontrados a través de los años en El Atalaya deberían compeler a los miembros actuales y potenciales de este grupo religioso a considerar cuidadosamente estas falsedades a la luz de la Verdad encontrada en la Palabra de Dios.
“DIGNO ES EL CORDERO”
Un pasaje final para considerar concerniente a la adoración de Jesús es Apocalipsis capítulo cuatro y cinco. En el capítulo cuatro, la escena en este libro de señales (cf. 1:1) es el lugar del trono de Dios. El “Señor Dios Todopoderoso” es descrito como sentándose en Su trono mientras que los “seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias” a Él (4:9). También, “los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (4:10,11). En el capítulo cinco, el Cordero que fue muerto es presentado como parado “en medio del trono” (5:6). Nadie contradice el hecho de que este Cordero es Jesús—el que fue llamado dos veces por Juan el Bautista “el Cordero de Dios” (Juan 1:29,36), y a Quien Pedro llamó el “cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:19). Concerniente a este Cordero, el apóstol Juan registró lo siguiente en Apocalipsis 5:11-14:
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
En este capítulo, Juan reveló que los dos, Dios el Padre y Jesús, merecen recibir adoración de toda la creación. De hecho, a Jesús se le da la misma alabanza y adoración que la que se da al Padre. Así como Dios es “digno...de recibir la gloria y la honra y el poder” (4:11), Jesús es “digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (5:12). En efecto, “Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos” (5:13, énfasis añadido). Aunque los Testigos de Jehová usan Apocalipsis 4:11 como un texto para probar la adoración al Padre (vea “What Does God Require”), ellos rechazan y llaman “no-escritural” la alabanza que Jesús correctamente merece.
CONCLUSIÓN
Una vez Jesús declaró en Su ministerio terrenal, “[...]todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió” (Juan 5:23). Tristemente, los Testigos de Jehová rechazan honrar a Jesús en la misma manera que honran a Dios el Padre. Cuando estuvo en la Tierra, Jesús fue honrado en varias ocasiones. Sus seguidores le adoraron. Ellos incluso le adoraron después de Su ascensión al cielo (Lucas 24:52). A diferencia que los hombres y ángeles buenos, Jesús no vaciló en recibir gloria, honor y alabanza de Su creación. Ciertamente, tal adoración es una de las pruebas poderosas de la deidad de Jesús.
REFERENCIAS
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Arndt, William, F.W. Gingrich, y Frederick W. Danker (1979), A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago, IL: University of Chicago Press), second edition revised.
Clarke, Adam (1996), Adam Clarke’s Commentary (Electronic Database: Biblesoft).
“Proskuneo: 4352” (1999), Logos Library System: Enhanced Strong’s Lexicon (Logos Research Systems, Inc.: Bellingham, WA).
The Truth About Angels (2001), [En-línea], URL: http://www.watchtower.org/library/w/1995/11/1/the_truth_about_angels.htm, originally appeared in The Watchtower, November 1, 1995.
The Watchtower, 1879, November.
The Watchtower, 1880, March.
The Watchtower, 1892, May 15.
The Watchtower, 1898, July 15.
The Watchtower, 1945, October 15.
The Watchtower, 1964, November 1.
The Watchtower, 1979, February 15.
The Watchtower, 1984, December 15.
The Watchtower, 2004, October 15.
“What Does God Require of Us?” (2000), [En-línea], URL: http://www.watchtower.org/library/rq/article_02.htm.
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