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La Piel Humana—Diseñada por Dios
por Taylor Richardson

¿En qué lugar puede encontrar las siguientes cosas: millones de células, más de cien glándulas sudoríparas, 90 glándulas grasas, 65 vellos, 19 vasos sanguíneos y 19,000 células sensoriales? ¡La respuesta es en una pulgada cuadrada de piel humana! Se considera que la piel humana es el órgano más grande en el cuerpo, y cubre un área de 20 pies cuadrados. Su piel, o integumento, tiene muchas diferentes funciones protectivas y metabólicas que ayuda a que su cuerpo se estabilice.

CAPAS DE LA PIEL

Su piel tiene dos capas. La capa externa, la epidermis, consiste de filas de alrededor de 12 a 15 células de profundidad y tiene 0.07 y 0.12 milímetros de grosor (aproximadamente tan grueso como una hoja de papel). Esta capa superior está compuesta principalmente de células muertas que son reemplazadas constantemente por células nuevas. Isaac Asimov explicó el proceso en su libro, The Human Body (El Cuerpo Humano):

Las células en la base de la epidermis están vivas, crecen y se multiplican constantemente para que las células detrás de las células sean empujadas hacia arriba y fuera de la dermis. Sin un suministro de sangre, la célula muere y gran parte de esta, aparte de la queratina inerte, se atrofia. Las vicisitudes de la existencia constantemente quitan este material muerto de la superficie de nuestro cuerpo, pero constantemente es reemplazada desde el interior y así mantenemos nuestra epidermis siempre fresca (1963, pp. 258-259).

Algunas veces, cuando la superficie de la piel es sometida a fricción constante, la epidermis responde al hacerse más densa en esa área, creando un callo. Usualmente estos trozos de piel dura se encuentran en la planta de los pies de la gente que camina sin zapatos y en las manos de los granjeros. Esto es como si la dermis hubiera intercambiado sus guantes frágiles por un par de guantes de cuero.

La capa inferior, o dermis, es una área esponjosa curtida que tiene alrededor de uno a dos milímetros de grueso, consistiendo mayormente de tejido conjuntivo de colágeno (una proteína fibrosa encontrada en la piel). La dermis se adjunta a la epidermis por una superficie ranurada que contiene nervios, vasos sanguíneos, folículos capilares, glándulas sebáceas y glándulas sudoríparas, los cuales cumplen funciones importantes. Por ejemplo, cada folículo capilar contiene un cabello que transmite la recepción del toque a los nervios sensoriales alrededor del folículo. Las glándulas sebáceas producen una secreción cérea llamada sebo, lo cual ayuda a permeabilizar la piel. Las glándulas sudoríparas ayudan a enfriar la piel y mantener constante la temperatura del cuerpo.

FUNCIONES DE LA PIEL

Una de las funciones más importantes de la piel es proveernos con un sentido del tacto. Werner Gitt lo explicó de esta manera:

La propiedad más importante de la piel es que contiene nuestro sentido del tacto... Este sentido del tacto es difícil de investigar. Todos los otros sentidos tienen un órgano clave que puede ser estudiado, pero la piel está esparcida por todo el cuerpo y no puede ser delimitada o “apagada”. En el caso de la visión, los científicos pueden observar a las personas ciegas para aprender más acerca de la vista, y pueden estudiar a la gente sorda para aprender más acerca del oído. Pero esto es imposible en el caso del sentido del tacto (1999, p. 41).

Los receptores (de la palabra latín receptor, que significa “registrador”) localizados al final de las fibras nerviosas son usados para detectar los estímulos y convertirlos en impulsos neurales para que sean enviados al cerebro a través del sistema periférico y central. Los receptores también se localizan en los órganos internos, músculos y articulaciones esqueléticas, y pueden detectar información como la temperatura de una taza de café o la aspereza de un papel de lija. Aunque “tocamos” con nuestra epidermis, el sentido del tacto realmente es registrado en la dermis y pasado al sistema nervioso central.

skin plug esp

Otra función importante de la piel es ayudar al cuerpo a mantener una temperatura constante. Gillen, et.al., escribieron: “La palabra homeostasis viene de dos términos griegos, homeo (parecido o el mismo) y stasis (estando o permaneciendo). Por ende la palabra significa permaneciendo igual” (1999, itálicas, paréntesis y énfasis en original). El promedio de la temperatura del cuerpo de una persona es 98.6 grados Fahrenheit, pero si aumenta por 7 u 8 grados, y permanece allí por algún tiempo, la persona probablemente morirá. Así qué, ¿cómo mantiene el cuerpo una temperatura constante? Lo hace a través de un método de enfriamiento conocido como transpiración. Las fuentes principales de calor corporal son los órganos internos que trabajan todo el tiempo, tales como el corazón y los riñones. El calor que estos órganos crean es portado por la sangre y distribuido uniformemente a través del cuerpo. Esta es una manera eficiente de difundir el calor a un paso lento, pero ¿qué pasa cuando el cuerpo debe eliminar el calor rápidamente? Asimov explicó:

Estamos equipados con pequeñas glándulas distribuidas por toda nuestra piel, alrededor de dos millones, cuyo propósito es traer agua a la superficie de la piel. En la superficie el agua se vaporiza y en esta manera se elimina el calor del cuerpo. Las glándulas son glándulas sudoríparas y el líquido producido es sudor o transpiración. Una glándula sudorípara consiste de un pequeño tubo enrollado, cuyo volumen mayor se localiza profundamente en la dermis. El tubo finalmente se endereza y se extiende a través de la epidermis. La abertura pequeña en la superficie es un poro y es apenas visible a simple vista. Cuando trabaja o juega arduamente, y la producción de calor aumenta, las glándulas sudoríparas aceleran su producción y transpiración. Esto también pasa cuando la temperatura es inusualmente alta. El ritmo de producción puede entonces sobrepasar al ritmo de evaporación, particularmente si la humedad es alta, ya que el ritmo de evaporación disminuye con el aumento de humedad. La transpiración entonces se juntará en el cuerpo en gotas visibles y se evidenciará el sudor (p. 265, itálicas en original).

La temperatura determina cuántas glándulas sudoríparas tiene una persona, de la misma manera que la cantidad de luz solar determina cuanta melanina hay en la piel. Las personas que viven en climas calientes y húmedos usualmente tienen más glándulas sudoríparas, y producen transpiración con menos concentración de sal que la gente que vive en climas más fríos y secos.

La piel también actúa como una planta procesadora de químicos para todo el cuerpo. Cuando estamos afuera, la piel absorbe rayos ultravioletas del Sol y luego los usa para convertir químicos en vitamina D. Esta vitamina es muy importante para nuestro cuerpo porque ayuda a estimular la absorción de calcio. Sin el calcio, nuestros huesos crecerían delgados y frágiles, produciendo con el tiempo enfermedades como raquitismo y osteomalacia (enfermedades esqueléticas que debilitan a los huesos). Adicionalmente, la epidermis contiene un pigmento especial llamado melanina, el cual es responsable por la variedad del color en nuestra piel. La melanina también actúa como una protección en contra de la luz ultravioleta. Esta absorbe la luz ultravioleta sin dañarse y actúa como una envoltura protectiva sobre el área debajo de esta. Como la vitamina D, la melanina se forma por la exposición a la luz solar, así que las personas en regiones tropicales tienen más melanina para protegerse de los rayos ultravioletas dañinos, mientras que las personas en regiones norteñas tienen poca melanina ya que la luz solar es menos prevaleciente. Pero no toda la gente produce melanina en sus cuerpos. Ocasionalmente, nacen personas que no pueden producir melanina en absoluto. Su piel y cabello son blanco-rosáceos y sus ojos rojo-rosáceos, ya que los pequeños vasos sanguíneos son visibles en el iris de sus ojos (donde hay usualmente colores como azul, verde, negro o marrón). A esta clase de personas se les llama albinos, indicando que carecen de pigmentación en su piel. El albinismo no está limitado solamente a los humanos, sino también se encuentra en los animales (e.g., la rata blanca, el elefante blanco, el tigre blanco, etc.).

Además, la piel ayuda a proteger el interior del cuerpo. Si alguna vez ha estado en un parque de diversiones, tal vez ha visto los carritos que puede manejar para golpear a otros carritos. Las colisiones en esos carritos son completamente seguras a causa de los aros de caucho alrededor de estos. La piel es como el aro de caucho ya que actúa como un protector de golpes cuando se cae, resguardando sus órganos internos. Si no tuviéramos este “protector de golpes”, sería prácticamente imposible realizar actividades físicas sin dañar los órganos internos.

Es imposible que la evolución haya producido este órgano importante y complejo como la piel humana. Las muchas complejidades de sus funciones son evidencia de un Creador. Un escritor remarcó: “La piel es un milagro de ingeniería evolutiva: impermeabiliza el cuerpo, bloquea y destruye bacterias dañinas, regula la temperatura y se comunica continuamente con el cerebro” (McCutcheon, 1989, p. 113). Sí, la piel es realmente un “milagro”—pero no de la evolución. Y realmente, la piel fue un producto de “ingeniería”—¡pero el ingeniero es Dios!

REFERENCIAS

Asimov, Isaac (1963), The Human Body (New York: New American Library).

Gillen, Alan L., Frank J. Sherwin III, y Alan C. Knowles (1999), The Human Body: An Intelligent Design (St. Joseph, MO: Creation Research Society).

Gitt, Werner (1999), The Wonder of Man (Bielefeld, Germany: Christliche Literatur-Verbreitung E.V.).

McCutcheon, Marc (1989), The Compass in Your Nose (Los Angeles, CA: Jeremy P. Tarcher).




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