Dios es el único que posee conocimiento ilimitado. El Diccionario Ilustrado de Oxford (Illustrated Oxford Dictionary) define “omnisciencia” como “conocer todo”, y la Biblia ciertamente atribuye omnisciencia a Dios (Salmos 139:1-4; cf. Woods, 1988, p. 34). Considere un ejemplo de lo que la Biblia revela acerca de la omnisciencia de Dios: “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Proverbios 15:3). “¿Enseñará alguien a Dios sabiduría, juzgando él a los que están elevados?” (Job 21:22, énfasis añadido). Considere algunas de las implicaciones de la omnisciencia de Dios.
Dios conoce toda acción pasada. Muchas veces, los seres humanos luchamos por interpretar la historia porque a menudo carecemos de información histórica completa. El Dios eterno, Quien no tiene comienzo, no tiene problemas en mirar claramente a través del tiempo ya que la historia está siempre ante Él (Isaías 57:15). Dios enfatizó esto cuando dijo a Moisés en Éxodo 3:14, “Yo soy el que soy”. Juan 8:58 dice: “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy”. En el Día del Juicio, seremos juzgados basados en el conocimiento divino completo de nuestra historia (vea Apocalipsis 20:12). No se puede enseñar nada a Dios en cuanto al pasado (Isaías 40:14).
Dios conoce toda acción presente. El Salmo 33:13-15 dice: “Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres; desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. Él formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras”. A pesar de la singularidad de cada persona, Dios entiende a cada uno individualmente, y conoce a todos personalmente (vea Mateo 10:29-30). Dios incluso sabe todo lo que se hace privadamente (Mateo 6:4), así que nadie puede esconderse de Dios (vea Kizer, 2001, p. 7). No se puede enseñar nada a Dios en cuanto al presente (Mateo 28:20; 1 Corintios 4:5).
Dios conoce toda acción futura. El hecho que Dios dio a los profetas la habilidad de predecir exactamente eventos muy específicos en el futuro distante es una de las grandes evidencias para la inspiración de la Biblia (Thompson, 1999, p. 19). Dios ha enfatizado repetidamente que Él conoce el futuro, tal vez nunca lo ha hecho más que cuando Jesús mismo profetizó (vea Mateo 24:1-51; Marcos 8:31; Juan 2:19-22). El hecho que Dios conozca el futuro no implica que los humanos de alguna manera pierdan su libertada de elección. El hecho que Dios conozca que algo pasará, no significa que Él lo cause (vea Bales, 1974, p. 49). No se puede enseñar nada a Dios en cuanto al futuro (Hechos 17:31; Juan 14:3).
Dios conoce todo pensamiento humano. El Rey David habló a su hijo: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre” (1 Crónicas 28:9). El Salmo 94:9-10 dice: “El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?”. No se puede enseñar nada a Dios en cuanto al contenido del intelecto humano (Hechos 15:8).
Dios conoce lo que los seres humanos necesitan. Eclesiastés 2:26 dice: “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo...”. Noé hubiera perecido en el Diluvio si Dios no le hubiera mostrado una manera de escapar. Los israelitas no hubieran conquistado Canaán sin la guía y protección divina. Dios ha prometido que Él proveerá la satisfacción de las necesidades físicas de los que le sirven (Mateo 6:24-34). Lo que es más importante, Dios ha identificado el problema del pecado y la muerte, y ha provisto la única solución posible—la sangre de Su Hijo (1 Pedro 1:18-19).
Dios conoce lo que es correcto e incorrecto ya que Él define la moralidad y la verdad; Su Palabra es el estándar del juicio correcto. Ana desesperadamente quería un hijo, pero no pudo tenerlo. En su pedido ferviente por intervención divina, oró: “...el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca el pesar las acciones” (1 Samuel 2:3). Dios ha revelado lo que debemos hacer para agradarle, y Él conoce nuestra obediencia o desobediencia (Proverbios 15:3).
¿Cuál es la respuesta adecuada para la omnisciencia de Dios? El inspirado apóstol Pablo proveyó una respuesta apropiada en Colosenses 3:23-24: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”. Los que rechazan servir al Señor deberían estar atemorizados de la omnisciencia de Dios, ya que Dios conoce todo pecado; Él castigará el pecado no-perdonado (Salmos 90:8; Romanos 6:23). Sin embargo, para los hijos de Dios las implicaciones del conocimiento de Dios son fuentes de paz y fortaleza (2 Timoteo 2:19; 1 Juan 3:22; Romanos 11:33). Finalmente, el Dios que conoce todo juzgará a los seres humanos basado en la manera que usamos el conocimiento que nos ha sido revelado. Debemos actuar basados en nuestro conocimiento, y debemos prepararnos para la eternidad.
Bales, James D. (1974), The Biblical Doctrine of God (Shreveport, LA: Lambert).
Kizer, Drew (2001), “Omniscience”, Words of Truth, 38[11]:6-7, noviembre.
Thompson, Bert (1999), In Defense of the Bible’s Inspiration (Montgomery, AL: Apologetics Press).
Woods, Guy N. (1988), “What is Meant by ‘God’s Omniscience and Omnipresence’?”, Gospel Advocate, 130[2]:34, febrero.
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