Según el evolucionista Bill Butler, “[l]a ficción geológica más grande a la cual se aferran los creacionistas es el Diluvio de Noé” (2002). Supuestamente la idea que el agua alguna vez cubriera la Tierra, incluyendo a los montes más altos (Génesis 7:19-20), es inconcebible (e imposible). Los evolucionistas proponen varias preguntas cuando expresan su incredulidad en el Diluvio de Noé. Butler hizo una de esas preguntas en su artículo, “Creacionismo = Ignorancia Obstinada”. Él preguntó: “Si la superficie de la tierra fue cubierta por más de 29,000 pies adicionales de agua, ¿cómo se deshace de eso?”. Si el monte Everest alcanza la altura de más de 29,000 pies, entonces la Biblia supuestamente indica que las aguas del Diluvio alcanzaron una altura incluso más grande—aproximadamente 23 pies más alta que el pico del monte Everest (Génesis 7:20). Si eso es cierto, ¿a dónde se fue toda el agua?
Primero, la Biblia es más específica en cuanto a Quién causó que el agua decreciere, que exactamente a dónde se fue toda el agua. Génesis 8:1,3 dice, “Hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.... Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra” (énfasis añadido). Años después, el profeta Isaías registró que Jehová comparó la promesa que hizo a Israel con Su promesa “que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra” (Isaías 54:9). Aunque estos pasajes no nos dicen exactamente a dónde se fueron las aguas, para el cristiano que cree que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, esa revelación debe ser adecuada—Dios hizo algo con las aguas del Diluvio.
Segundo, la aseveración del escéptico (que ahora no hay suficiente agua en la Tierra para que haya sucedido un diluvio como el que Génesis 6-8 describe) está basada en suposiciones inválidas. Lo cierto es que no sabemos cuán altos fueron los montes en el tiempo de Noé, ni tampoco sabemos la profundidad de los valles de los océanos. Por ende, no se puede saber cuánta agua hubo en la Tierra durante el Diluvio de Noé. El Salmo 104:6-8 indica que, en un tiempo en el pasado, Dios estableció nuevas alturas y profundidades para los montes y los valles de la Tierra. Mientras dirigía sus comentarios a Jehová, el salmista proclamó:
Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas, a tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste (énfasis añadido).
Así como Dios alteró milagrosamente la topografía de la Tierra durante la semana de creación (Génesis 1:9-13), y así como milagrosamente envió las aguas del Diluvio sobre la Tierra, parece que Dios causó milagrosamente que las aguas decrecieran. Muy probablemente, el mundo antediluviano fue muy diferente a la Tierra moderna (cf. 2 Pedro 3:6). Parece probable (y razonable) que los montes del tiempo de Noé fueron mucho más pequeños que el monte Everest o el monte McKinley. Por ende, el Diluvio no tuvo que alcanzar los niveles de más de 29,000 pies de altura para cubrir todo en la Tierra. Según las escrituras, sabemos que las aguas subieron por encima de los picos de los montes; sin embargo, no podemos saber qué alturas tenían los montes antediluvianos. (Interesantemente, se ha encontrado fósiles marinos cerca de la cima del monte Everest).
¿A dónde se fue toda el agua del Diluvio? La respuesta más lógica a la luz de las Escrituras parece ser que Dios proveyó espacio al ajustar la topografía de la Tierra. Probablemente una gran parte del agua del Diluvio se retiró en las brechas oceánicas profundas—las cuales, en algunas partes, tienen más de siete millas de profundidad.
Butler, Bill (2002), “Creacionismo = Ignorancia Obstinada” [“Creationism = Willful Ignorance”], [En-línea], URL: http://www.durangobill.com/Creationism.html.
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